
Recordando cada una de las noches a tu lado, hoy me siento afortunada de tenerte cerca. Y digo cerca porque, aunque a quilómetros, eres el único capaz de arrancarme una tímida sonrisa. Días como el de hoy, hay cientos, pero no se de cuantas noches más podré gozar a tu lado y es por eso, por lo que intento retener cada una de tus palabras.
¡Es imposible imaginar mejor forma de gastar mis horas de sueño! Perdidos en la oscuridad de la noche y atrapados en la frialdad de los teclados, te conviertes en el confidente perfecto, en el amigo perfecto, te conviertes en una ilógica proyección a la que sigo enganchada. Y me encanta.
Me encanta esperar, desesperar y guardar cada uno de mis momentos para, en un impulso quizás de sentirme escuchada, contarte con detalles cada segundo. Imagino, quizás con egoísmo, un momento a tu lado. Pero no uno cualquiera, sino uno en el que pueda tocarte, acariciarte, contagiarte mi sonrisa y escrutar en tus pupilas.
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